NUEVA ERA
DE LA MODA

La evolución del consumidor
después de la pandemia.

23.12.12

Texto: Natalia Millán

Corrección de Estilo: Brenda Chávez

Diseño Editorial: Brenda Chávez David Cerino

Fotografía de Revista 192.

En el 2020 fuimos víctimas de una de las crisis sanitarias; más importantes, que han atacado a la población mundial. La pandemia por el COVID-19 nos obligó a mantener un confinamiento indefinido que pauso nuestros agitados estilos de vida; otorgándonos una nueva perspectiva que cambiaría la manera en que la vida, los negocios, y por supuesto, la moda se desenvuelven.

A raíz de la pandemia, surgieron nuevos cuestionamientos y comportamientos del consumidor, gracias a ello; las tiendas y grandes firmas de moda tuvieron que reevaluar sus estrategias de marketing y ventas para atacar las nuevas inquietudes del mercado. 

Las redes sociales impulsaron una aceleración de los ciclos de tendencias y el tiempo libre nos otorgó un espacio para explorar nuestra individualidad y creatividad. Si bien, es cierto que aún nos enfrentamos a los estragos de la pandemia; es importante preguntarnos:

¿Cómo luce el perfil de un consumidor de moda tras el confinamiento?

A pesar de ser un año catastrófico, el 2020 fue un año lleno de activismo por los derechos humanos, llamando la atención de los consumidores hacia temas relacionados con la sostenibilidad, cadenas de suministro éticas, y la transparencia de las empresas. Se abrió un nuevo diálogo sobre la representación de grupos vulnerados, diversidad de cuerpos, equidad de género, y poco a poco, ser un consumidor consciente se convirtió en la norma. El efecto de la pandemia sobre nuestro estilo de vida nos obligó a cuestionarnos sobre las reales intenciones de las empresas, convirtiéndonos en consumidores mucho más selectivos y exigentes con las empresas que apoyamos.

Por otro lado, el tiempo libre y las redes sociales abrieron un espacio en el que las personas pudieron explorar su creatividad e individualidad. Reinventar estilos, prendas y la manera en la que nos relacionamos con la ropa; siendo clave para que varias empresas dentro de la industria replantearan sus estrategias, colecciones y el valor que le otorgan a sus clientes. Ahora, el consumidor toma poder sobre sus decisiones, la individualidad y la esencia es algo que se valora y se aprecia como nunca, empezando a competir con las tendencias que antes dictaban el estilo. 

El confinamiento nos obligó a replantearnos factores importantes dentro de nuestro estilo de vida; comenzamos a dar prioridad a la comodidad, loungewear, y prendas que nos reconfortaron en los periodos de home office. Sin embargo, el final del confinamiento trajo consigo una disyuntiva a las tendencias que surgieron en la pandemia; ya que ahora, la libertad, la rebeldía, la irreverencia, y la creatividad son los factores que influyen en nuestras decisiones a la hora de vestir.

Fotografía de Vogue México.

La diseñadora mexicana Bárbara Sánchez-Kane es un ejemplo del desarrollo y crecimiento que la industria de la moda podría tener en la época post-pandémica. 

Sus colecciones entonadas en lo barroco, fusionan al arte y al diseño para cuestionar a la sociedad y sus normas. Sobre una línea experimental y de manera irreverente, Sánchez-Kane dirige su marca hacia los diseños genderless, celebrando el folklore, el arte y lo prehispánico para incomodar y retar todo lo que tenemos normalizado. 

Fotografías de London Fashion Week & Simone Rocha.

De igual forma, la diseñadora Simone Rocha abarca elementos importantes sobre el futuro de la industria. Sus diseños se basan en una fusión creativa de la feminidad con lo masculino. Por medio del androginismo y lo romántico, abre una conversación sobre las normativas de género y la inclusión de la rebeldía e irreverencia a lo que tradicionalmente conceptualizamos como “femenino”.

Finalmente, las firmas colectivas, tales como Peter Do, simbolizan una oportunidad para la industria de demostrar una apreciación por el trabajo de colaboradores con distintas trayectorias, aprendizajes y antecedentes. De esta manera se logra visualizar y dar representación a diferentes grupos que buscan una voz dentro de la industria. 

Por medio de un acercamiento mucho más directo con el consumidor se evidencia el valor de los clientes para las empresas, y se reconocen las inquietudes y necesidades del consumidor.

Fotografía de The Cut.

Sin duda, la pandemia fue un evento que nadie pudo prever; pero al mismo tiempo representa una oportunidad para la industria de la moda de reconectar con el consumidor. 

Poner como prioridad la sostenibilidad, la representación de grupos vulnerados y así replantear las estrategias y necesidades que realmente atañen a la sociedad; siendo elementos fundamentales para el futuro de la industria.

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