MODA SIN GÉNERO

Vestir un cuerpo queer.

17.12.21

Texto: Fiorenttino Caso

Correción de Estilo: Brenda Chávez

Diseño Editorial: Dario Modotti & David Cerino

Cómo persona queer y fashionista, la problemática de que la moda se maneje con ciertos simbolismos binarios y sistemáticos pesa cada día más; ya que sabemos que la moda fue y sigue siendo una de las herramientas más poderosas de imposición normativa.

¿Cómo hice que estos aspectos; moda y mundo queer, sean un lugar más seguro para mí siendo una persona trans no binaria?

Simple, tuve que empezar un camino de deconstrucción que comenzó siendo personal y hoy quiero que sea colectivo.

En mi Instagram hablo sobre esto; manteniendo demasiada interacción con mi audiencia, encontrando que siempre nos acercamos a éste tema puntual:

¿Cómo tener una mejor relación con nuestro cuerpo y con lo que vestimos sí la ropa también nos impone?

Fotografía de Broadly Vice

No sólo géneros, incluso lecturas erróneas sobre “usar falda corta”, por ejemplo, o “escotes” cómo si fuese una invitación a que nos acosen. 

También observo que la moda tiene dos ejes; 

Ser una herramienta de ordenamiento social, aún en muchas sociedades y contextos. Y ser una herramienta de expresión artística; que en la mayoría de los casos termina siendo política e impulsa un cambio global.

En ése punto de inflexión nos colocamos nosotres los cuerpos queers, a quienes éste vaivén de indumentaria “libre” pero “opresiva” nos produce mucha confusión por momentos, y sobre todo nos produce disforia.

Fotografías de Independet, Pandora e InStyle 

La disforia es la sensación de inconformidad con alguna parte de tu cuerpo o tu cuerpo en sí.

Se puede dar en diferentes contextos, pero en éste caso puntual; tiene que ver con ciertos simbolismos cargados en prendas que niegan la existencia de un montón de identidades, posibilidades de existir, embotellan personalidades y reducen a la hora de vestir.

¿Por qué es importante que la moda no tenga género? 

Porque para una persona cis-heterosexual comprar ropa es tan fácil cómo entrar a un local o una sección de una tienda online y buscar por “mujer u hombre”, pero, para las personas no binarias, por ejemplo, y otras identidades queer nos implica tener que gestionar emociones de dolor, ansiedad y rechazo.

Comenzamos a limitar lugares dónde comprar ropa porque estamos incomodes y en muchos casos, la relación íntima con nuestra vestimenta se quiebra.

Y si esa relación se quiebra; ¿Cómo nos presentamos ante una sociedad? 

Para muches la ropa es un refugio, una vía de expresión, un lugar seguro de tránsito, un lugar seguro para siempre, mil posibilidades de explorar/explorarse, pero si antes de todo esto no sentimos que la ropa (por sus simbolismos) nos haga sentir libres, no vamos a sentir empatía por lo primero mencionado, y es probable que sintamos rencor.
Fotografías de Resquicio Transformadores & Vogue Brasil

Hoy nos encontramos en un quiebre nuevamente, estamos entendiendo que somos más complejos como seres y que hay profundidad detrás de estereotipos, no por nada ciertas épocas emblemáticas como la década del los 70’s con la revolución sexual y la moda del movimiento gay, así como los 80’s con la ropa unisex y los íconos andróginos estuvieron muy en auge hace unos años, y en éste momento; los cambios sociales nos piden que sentemos las bases de éste deseo colectivo que viene marchando hace años.

¡Que la moda tenga género ya pasó de moda!

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